sábado, 24 de noviembre de 2012
viernes, 9 de noviembre de 2012
viernes, 25 de mayo de 2012
martes, 8 de noviembre de 2011
IMPERFECTA BELLEZA
con Gustavo López
Consuelo Císcar Casabán presentando Imperfecta Belleza
Vivo en Argentina - Ushuaia, Tierra del Fuego - 02-11-11 (4 de 5)
armado en la usina 3 Bienal del Fin del Mundo
miércoles, 4 de mayo de 2011
Equipo de rodaje vídeo performance +Cruz
miércoles, 6 de abril de 2011
martes, 8 de marzo de 2011
martes, 22 de febrero de 2011
+ CRUZ - Intalación Fotografías en cajas de Luz y Objetos
martes, 7 de diciembre de 2010
viernes, 26 de noviembre de 2010
lunes, 19 de julio de 2010
miércoles, 14 de julio de 2010
viernes, 4 de junio de 2010
lunes, 31 de mayo de 2010
LA FIJA EN UNA PROVINCIA SIN IDEAS
Leo a McLuhan:viernes, 9 de abril de 2010
Todos los caminos van hacia la colaboratividad [txt]

Aunque se conocieron en la zona comercial de Akihabara en Tokyo en el año 1963 comprando artilugios electrónicos, es recién siete años más tarde que el artista coreano Nam June Paik y el ingeniero eléctrico japonés Shuya Abe terminan de desarrollar el video-sintetizador.
La aparatosa máquina a la cual Paik le llama “video piano” procesa la señal video en múltiples canales –siete, para ser más precisos- ampliando las posibilidades de un joven medio de producción de imágenes técnicas del que se apropiaron los artistas más cercanos a la experimentación electrónica y provenientes de la música, performance, cine y danza.
Éste es un primer gran antecedente, a casi 45 años de haberse producido, de una nueva forma de hacer arte colaborativo. La cual no es simplemente lanzarse a encontrar técnicos idóneos -desde el punto de vista de los artistas- ya que no es la suma de un artista + un técnico, sino la de una verdadera implicación conjunta en un proyecto en común.
Paik manifiesta en diferentes entrevistas la necesidad de trabajar con técnicos ya que sus ideas van por delante de su competencia técnica y no tiene mucho tiempo para perder. Siendo ésta una razón de peso para Paik, es interesante pensar también en el esfuerzo que seguramente realizó Abe para aplicar sus habilidades técnicas al servicio de un objetivo “creativo”.
Hoy en día, en el contexto de los nuevos medios, el trabajo colaborativo se da casi en forma natural y creo que esta es una gran oportunidad para aprovechar y dar un paso más, sumar al espectador o usuario al proyecto. Gran parte de proyectos artísticos de naturaleza tecnológica prescinden del público y es entonces cuando notamos que al excluirlo caemos en una producción simbólica dirigida solamente a otros artistas mediáticos y a contados teóricos especializados en los nuevos medios.
Es una trampa en la que no debemos caer y también un gran desafío para cada uno de nosotros: llevar las experiencias artísticas que integran nuevas tecnologías a toda la comunidad y no solamente a unos pocos.
Enrique Aguerre- www.fronteraincierta.blogspot.com
[colaboración para el libro Flashbackup presentado por Gisela Di Marco en el CCE de Córdoba el mes pasado]
viernes, 26 de marzo de 2010
martes, 2 de marzo de 2010
POV
domingo, 20 de diciembre de 2009
(Bo)luditas por Rafael Cippolini-2008-
(Bo)Luditas
¡Se acabó la fiesta! Llegó la tecnología. Así piensan los tecnófobos.
Para muchos, como bien sabemos, la tecnología siempre son los otros. Es una (otra) continuación del poder de los demás.
El tema es qué tipo de amenaza constituyen esos otros.
Desde la antigüedad, los abocados a la tecnología no son buenos candidatos para yernos.
“Platón en Gorgias (512c) dice textualmente que el nombre de "maquinista" es un insulto y que un ciudadano no debe casar con las hijas de tales sujetos, ni darles hijas propias en matrimonio.”
Me acuerdo que la revista Vestite y Andate había realizado, hace por lo menos una década, una versión actualizada en el siguiente diálogo (que cito de memoria):
- Mamá: mi novio es cyberpunk.
- Muy lindo, nena, pero ¿de qué trabaja?
Claro que no hay que confundir desprecio o baja consideración a la tecnología con la tecnología como amenaza, aunque ambas sean actitudes por completo tecnófobas.
Repasemos rápidamente la primera. El desprecio a la cultura de la máquina es una actitud aristocratizante. Muy de clase. La máquina y el maquinista siempre serán sinónimos de sirvientes. Mejor dicho: los que se ocupan de ese universo son los sirvientes. Cuando a Bioy Casares se le descomponía algo vinculado a la tecnología (la calefacción, el televisor, etc) le pedía a su fiel ama de llaves Jovita que se ocupara de llamar “al entendido”. Una persona de clase no utiliza su tiempo en interactuar con un sirviente con herramientas.
La máquina, para un aristócrata, invariablemente pertenece a la esfera de lo vulgar. Una cosa es tratar de entender a Coleridge; otra es ocuparse de entender cómo funciona un ventilador.
Si seguimos el razonamiento de Julio Payró en “El estilo del Siglo XX”, el saber de la burguesía se formó en una adaptación de las maneras aristócratas.
Si los suplementos culturales de los grandes diarios se ocupan tan poco de las tecnoculturas y cuando lo hacen es sólo para festejar la tecnofobia de Barbara Cassin o los exabruptos de José Pablo Feinmann o Marcelo Birmajer contra los blogs, sin dudas es la misma línea de razonamientos la que sigue en marcha.
Para los editores de estos suplementos un escritor como Michael Chabon es culturalmente más relevante que Linus Torvalds.
Bueno, para eso están los suplementos de tecnología que no son culturales. Son otra cosa.
Pero esta minusvaloración no debe confundirse con la guerra a la tecnología que, para muchos, sigue representando San Ned Ludd. Sí, sí: el culto a los luditas que tanto tiene de roussoniano.
La máquina es el otro, y este otro siempre es el enemigo. Incluso cuando la máquina es ese mismo otro, es porque vino a suplantar a un malhechor: la máquina, para un ludita siempre representa al malhechor. La tecnología no se confunde: o es el enemigo o lo reemplaza.
Claro que, como bien sabemos, la pesadilla es política, no tecnológica. Los luditas no se apropian de la tecnología, sino que prefieren, ante la duda, destruirla. En vez de resignificarla, insisten en descartarla.
McLuhan insistía en que la tecnología es nuestra continuidad. Mercedes Bunz en que esa continuidad siempre debe renegociarse. Los neoluditas, apuestan a que mejor es no negociar nada y quedarnos con lo que tenemos. Para ellos, la tecnología es retroceso. Hacia dónde, hacia qué paraíso, bueno, ese es otro tema.
Publicado por rafael cippolini en 10:02
Etiquetas: (Bo)luditas




























